lunes, 16 de octubre de 2017

ESPAÑA SIEMPRE SE HA NEGADO A NEGOCIAR INDEPENDENCIAS

España al principio del siglo XIX tenía un amplio imperio americano. A lo largo del siglo XIX lo perdió entero. En ninguno de los casos la descolonización fue fruto de un proceso negociador. Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, España construyó un pequeño imperio africano. De sus cuatro colonias sólo una obtuvo su independencia a través de un proceso pactado con los independentistas.

América se pierde en Ayacucho
Las colonias españolas de América del Sur empezaron a vivir un proceso revolucionario en tiempo de la guerra de Independencia. Poco a poco, a través de un conjunto de batallas, las fuerzas secesionistas fueron desplazando a los ejércitos realistas. Con derrotas españolas como las de Carabobo, Boyacá y Ayacucho se proclamaron las diferentes repúblicas latinoamericanas, en los años 1820. Fue un proceso eminentemente militar Pero España no aceptaría fácilmente la derrota y se negaría a aceptar algunos pactos, como el Tratado de Córdoba de 1821, a través del que se daba la independencia a México. España no normalizaría sus relaciones diplomáticas con Colombia hasta 1881. En realidad, en 1861 España intentó anexionarse de nuevo la actual República Dominicana, que había estado bajo dominio haitiano, pero ante la resistencia de los dominicanos, las fuerzas españolas acabaron por retirarse en 1865.

Cuba, Puerto Rico y las Filipinas
Tras la pérdida de la mayoría de las colonias americanas continentales, la presencia española se concentró en Cuba y Puerto Rico, en América, y en Filipinas, en Asia. De 1868 a 1878, España se tuvo que enfrentar a los nacionalistas cubanos durante la Guerra de los Diez Años. Los españoles obtuvieron la victoria militar, pero los cubanos seguirían descontentos y habría una nueva guerra en 1880. Algunos diputados españoles propusieron otorgar una amplia autonomía en Cuba, pero no fueron escuchados, y en 1895 se desencadenaría una nueva guerra. En 1898 Estados Unidos se introducirían en esta guerra tras la voladura del Maine. La superioridad militar de la armada norteamericana provocó la rápida derrota de los españoles, en las batallas de Santiago (en Cuba) y Cavite (en las Filipinas). En Filipinas el movimiento secesionista del Katipunan chocó con una feroz resistencia de las autoridades coloniales, que ejecutaron a su líder, José Rizal; a partir de 1896 los independentistas filipinos iniciarían una guerra contra el dominio español. El Estado español nunca dio la independencia a Cuba, Puerto Rico y las Filipinas. Por los acuerdos de París, cedió a Estados Unidos Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam. Y las pequeñas colonias que tenía España en el Pacífico, las Carolinas y las Marianas, no se descolonizaron, sino que se vendieron a Alemania.

Las colonias africanas
En África, España consiguió cuatro colonias: la Guinea española (que se empezó a colonizar en 1858), el Sahara Español (conquistado a partir de 1885), el protectorado de Marruecos (obtenido a través del Tratado de Fez de 1912) y Sidi Ifni (ocupado en 1934). Eran cuatro territorios pequeños y con muy poca riqueza, que nunca aportarían mucho a la economía española y que tendrían un coste terrible en vidas humanas y costes sociales. Pero a pesar de todo España se resistiría a su descolonización, a diferencia de lo que harían Francia y Gran Bretaña, que facilitarían la transición a la independencia de la mayoría de sus territorios coloniales.

El Marruecos por el que Franco lloraba
Marruecos era un protectorado compartido entre España y Francia. Compartido de forma bastante desigual: Francia ocupaba las zonas más ricas y España las más pobres. Además, en la zona francesa había el sultán (rey), que colaboraba estrechamente con los franceses, mientras que en el lado español sólo había un delegado del sultán, el jalifa. La coordinación entre España y Francia siempre fue muy deficiente. En los años 1920 el intento de crear una República del Rif fue respondido de forma brutal por las fuerzas españolas, que recurrieron a las armas químicas, a los bombardeos de población civil, a las amputaciones y a la toma de rehenes para derrotar a los rifeños. En los años 1950 el movimiento anticolonialista tomaba fuerza, pero el régimen no estaba dispuesto a pactar con él. El 2 de marzo de 1956, contra todo pronóstico, Francia decidió conceder la independencia completa a Marruecos. La posición de España era muy difícil si se negaba a ceder la soberanía marroquí. Según el primo del dictador, Francisco Franco Salgado-Araujo, Franco lloró mucho antes de decidirse a otorgar la independencia a un territorio donde él había luchado durante más de 15 años y donde había hecho toda su carrera militar. Finalmente cedió. No lo hizo debido a las presiones de los nacionalistas marroquíes, sino por las presiones internacionales. El 7 de abril, un mes después del abandono francés, España renunció a su colonia más emblemática.

La sorpresa de Ifni
Pero la descolonización de Marruecos no fue completa. España cedió el protectorado Norte al sultán, y se reservó la posesión de Ifni (alegando que era una colonia diferente del protectorado) y del protectorado sur (la zona de Tarfaya), que se anexionó al Sahara. Marruecos no digirió bien esta descolonización parcial, y en 1957 facilitó el ataque a Ifni y al Sahara de un grupo de bandas armadas, con apoyo del ejército marroquí. Hubo una auténtica guerra, la guerra de Ifni, en el que murieron 200 españoles y unos 500 marroquíes. Pero el conflicto se silenció: la prensa española escondió los sucesos. Gracias a la colaboración francesa, los españoles consiguieron mantener el control del Sahara y la ciudad de Ifni, pero los territorios de su alrededor quedaron reducidos sustancialmente. En 1969, finalmente, España cedió el pequeño territorio de Ifni a Marruecos.

Guinea, la única descolonización pactada
A principio de los años sesenta, mientras los países europeos descolonizaban sus colonias, España reforzaba su presencia en la Guinea Española, con más inversiones y más colonizadores. Hasta el principio de 1967, las autoridades coloniales españolas prometían 25 años más de colonización en Guinea. Pero de repente, para satisfacer las exigencias de la ONU, decidieron ofrecer la independencia a los guineanos en 1968. Organizaron una Conferencia Constitucional, en Madrid y con participación española, donde se decidió el futuro del territorio. El 12 de octubre de 1968 Guinea se convertía en un país independiente. Pero las relaciones con España se deterioraron rápidamente y entre marzo y abril de 1969 los residentes españoles, muy amenazados, tuvieron que retirarse mediante una operación militar de evacuación. El problema con esta descolonización frenó la voluntad descolonizadora de España: el Sahara Occidental no se abandonaría hasta los últimos compases de la agonía del dictador y del franquismo.

La vergüenza del Sahara
Tras la guerra de Ifni en el Sahara se despertó el sentimiento independentista, liderado por Mohamed Sid Brahim Sid Embarec Basir, Basiri. El 1970 Basiri fue detenido de una manifestación de los saharauis en favor de la independencia y desapareció para siempre. En 1973 surgió un movimiento por la independencia del Sahara, el Frente Polisario, que exigía la independencia del territorio con el apoyo de Argelia. España no organizó el referéndum de autodeterminación que pedían los saharauis, y el 14 de noviembre de 1975 firmó los acuerdos de Madrid, a través de los cuales España cedía a España el control del territorio en Marruecos y en Mauritania. De inmediato el Sahara sería ocupado por los ejércitos de los dos países vecinos, en contra de la voluntad de su población. A partir de aquí se iniciaría un conflicto que todavía no está resuelto, porque los saharauis siempre se han resistido al dominio marroquí.

Gustau Nerin, en elnacional.cat

EL TREN DE ALTAS PRESTACIONES

Tuve la oportunidad de escuchar al Sr. Ayerdi en Tudela explicar la situación en la que se encuentra en estos momentos el proyecto del corredor del Tren de Altas Prestaciones. Una infraestructura fundamental para cualquier desarrollo económico que se desee.
El vicepresidente económico del Gobierno de Navarra ha defendido en Tudela que el ejecutivo foral quiere “un nuevo convenio con Fomento que permita a Navarra tener la mayor influencia posible del desarrollo del corredor ferroviario”. No obstante ha matizado que, en la negociación con el ministro de la Serna, el Gobierno de Navarra va a incidir en la necesidad de “plasmar un nuevo acuerdo en forma de convenio”.
“En ese nuevo convenio buscamos, dice Ayerdi, que las condiciones de pago del Estado queden más claras de lo que están con el de 2010 y, sobre todo, que podamos estar lo más cerca posible del desarrollo de la infraestructura aunque la competencia no sea nuestra”.
Tengo que decir que la sesión informativa del Vicepresidente fue concisa, clara y exigente. Además de sugerir algo importante desde mi punto de vista: que Castejón pueda ser por su infraestructura, el centro de transporte de mercancías en la Ribera. Añadiré que me sumo a su petición de nuevo convenio con Fomento por dos razones:
Porque en 2010 yo era parlamentaria del grupo Izquierda Unida y nuestro voto siempre fue exigente respecto a este tema: que el tren no fuera una infraestructura innecesaria y ruinosa (porque para ganar unos pocos minutos en trayecto ya teníamos los ALVIA que solucionaban las necesidades de manera satisfactoria) sino que se centrara en la oportunidad de transportar mercancías.
Porque leída con atención la parte del acuerdo programático suscrito por mi grupo político, creo que encaja perfectamente con las aspiraciones que entonces tenía Izquierda Unida pero que no hubo manera de concretar en acuerdo riguroso.
Dice el texto del acuerdo de cuatripartito para quien lo desconozca. “Se declara nuestra apuesta a largo plazo por una solución ferroviaria compatible con los estándares internacionales y capacidad suficiente que responda adecuadamente a las necesidades de transporte de mercancías y de personas y trabajar para que Navarra no quede fuera del corredor Atlántico Mediterráneo.” Sinceramente, creo que en este punto del acuerdo de programa se firmó lo que siempre defendimos desde Izquierda Unida, por eso mi perplejidad con la actual postura de grupo que me lleva decir públicamente que estoy de acuerdo con la explicación del Sr. Ayerdi en este asunto. Tal vez debiera añadir el párrafo anteriormente mencionado: “apostamos a medio plazo” en vez de a largo, ya que el momento oportuno es AHORA.
Esta discusión, de cualquier manera, la plasmó gráfica y perfectamente el incomparable Oroz en la viñeta en la que prevalecía por encima de cualquier razonamiento comprensible el cortoplacismo en política de quien sólo ve rédito electoral. Hay momentos decisivos en política que son de calado y dan o quitan oportunidades. El convenio que se trata de acordar entre el Gobierno de España y el de Navarra me parece que es de esos que marcan un claro abanico de oportunidades. La cuestión es subirse o no a ese tren que pasará o no. Yo exijo desde estas líneas que se haga efectivo el acuerdo programático. Y no estaría demás crear una mesa redonda de debate con todos los grupos del cuatripartito para conocer de primera mano las diferencias que pudieran existir.

Ana Figueras, ex parlamentaria de Izquierda Unida (en Plaza Nueva y Diario de Noticias)

"SOMOS LA IZQUIERDA" (PSOE DIXIT)

En efecto, ese ha sido el lema del PSOE en este su último Congreso del pasado fin de semana: “Somos la izquierda”. Resulta llamativa la apropiación tan descarada que se hace de dicho espacio ideológico, pero si al menos fuera verdad, habría que reconocerles la claridad y sinceridad aportadas. El problema es que no es cierto, y por tanto, la manipulación hacia la militancia, y el posible electorado, resulta más que evidente. El PSOE no es la izquierda de este país, y además resulta incluso vergonzante que mantenga en sus siglas la “S” de Socialista (como gustan llamarse a sí mismos en innumerables ocasiones) y la “O” de Obrero, que debieran haber suprimido de su nombre, al menos por coherencia política. Reivindican sus casi 140 años de historia, pero se olvidan de mencionar las enormes diferencias entre el PSOE que fundara Pablo Iglesias, y el engendro esperpéntico que resulta hoy día el partido. Por tanto, lo primero que debiera hacer este “nuevo” PSOE surgido de las últimas Elecciones Primarias, es dejar de arrogarse y apropiarse indecentemente de un espacio ideológico que no les corresponde, máxime cuando le han criticado mucho a Unidos Podemos que estuvieran “repartiendo carnets” de adscripción ideológica, justamente cuando la formación morada les destapaba sus enormes contradicciones. Y es que hoy día, en estos tiempos de enorme confusión ideológica, habría que adscribir claramente a los partidos al segmento al que pertenecen, y al menos, la gente les votaría con mayor conocimiento de causa.

Pero vamos a aportar algunos elementos de juicio y discusión para apoyar lo que decimos. En el PSOE no está la izquierda. Quizá hoy día sólo un pequeño núcleo de la militancia conserve la raíz ideológica que se corresponda a los fundamentos del partido que fundara Pablo Iglesias, pero la inmensa mayoría, o bien ha perdido el norte de la brújula ideológica, o está en dicho partido por otros motivos. Entiéndase bien: lo que criticamos no es el cambio o evolución ideológica que cada formación política pueda experimentar en su justo derecho a la actualización de su ideario, sino que lo que criticamos es el engaño y la manipulación. Lo que criticamos es el intento de continuar apropiándose de un espacio ideológico que ya no les corresponde. Porque…¿puede reivindicar la izquierda ideológica un partido que hace décadas que renegó abiertamente del marxismo? Las tesis de Marx y de Engels, todo el corpus teórico-práctico y la metodología de análisis de la realidad material e histórica que dichos pensadores dejaron, continúa siendo la base para cualquier partido que se enmarque en el espectro ideológico de la izquierda. Y a partir de ahí, comenzamos a comprender la deriva del PSOE desde que llegó al poder, con los gobiernos de Felipe González, hasta hoy. La última barrabasada que acaban de hacer es abstenerse en la votación de la Moción de Censura propuesta por Unidos Podemos, argumentando errores de planteamiento, problemas formales y de apoyos para sacar la moción hacia adelante. Pero dejémonos de paños calientes. Ante el clima de corrupción galopante que nos sacude, y que constituye nuestra decadente realidad cotidiana, ninguna formación política que reclame para sí el espacio de la izquierda podría haberse abstenido.

¿Cómo puede reclamarse un partido de izquierdas manteniendo aún sus máximos referentes en Felipe González, y en un abanico de auténticos dinosaurios que han gobernado en la sombra los designios del PSOE, muchos de ellos históricos y muchos otros territoriales, que han representado el continuismo de la línea neoliberal más dura? ¿Cómo puede reclamarse de izquierdas un partido político que no se rebela ante la Monarquía, en pleno siglo XXI, cuando estamos hablando de un modelo de Estado anacrónico y antidemocrático por excelencia? El PSOE saca su “espíritu republicano” únicamente cuando le conviene, pero lleva defendido a capa y espada la Monarquía desde la proclamación de Juan Carlos I, hoy Rey Emérito. De hecho, en este último Congreso Federal, acaba de impedir que prosperara una iniciativa de sus Juventudes Socialistas que pedía una reforma constitucional para instaurar la República. ¿Cómo puede declararse un partido de izquierdas, y decir abiertamente “Somos la izquierda”, cuando llevan décadas sin poner en cuestión los dogmas del modelo económico neoliberal, el mismo que defienden las instituciones europeas a sangre y fuego, y que está provocando la muerte de países como Grecia? ¿Es que acaso puede declarar un partido “Somos la izquierda”, y abrazar a continuación la nueva hornada de Tratados de Libre Comercio, sabiendo que dichos tratados representan en realidad una nueva vuelta de tuerca para aumentar la hegemonía y el poder de las grandes empresas transnacionales, las mismas que son responsables del cambio climático, de la globalización capitalista, y de la explotación salvaje de millones de personas por todo el mundo?

¿Puede autoproclamarse un partido de izquierdas y decir al mismo tiempo que reniegan del derecho de autodeterminación de los pueblos, una de las máximas de la democracia internacionalista? ¿Cómo se puede decir “Somos la izquierda” y a renglón seguido asegurar que “nunca apoyaremos el referéndum secesionista en Cataluña”? ¿Pero cuándo se ha visto tal desfachatez? ¿Existe mayor contradicción ideológica? El derecho de autodeterminación de los pueblos es una máxima sagrada, y no tiene nada que ver con la independencia. El PSOE puede estar en contra de la independencia de Cataluña (lo cual nos parece muy bien, nosotros también lo estamos), y puede promover una reforma constitucional en sentido federal (lo cual también nos parece muy bien, y estamos de acuerdo), pero lo que no puede es apoyar la prohibición de un hecho democrático en sí mismo, como es la celebración de un referéndum popular. En el fondo, lo que subyace es un claro temor a lo que verdaderamente supone el referéndum, y mucho más si se proclamara una República Catalana, como ya explicamos a fondo en este otro artículo. ¿Cómo puede un partido afirmar “Somos la izquierda”, olvidándose y renegando de los planteamientos auténticamente pacifistas? Más bien al contrario, desde aquél famoso referéndum, defendieron nuestro ingreso en la OTAN, en su estructura militar, y hoy día tenemos instalado hasta un sofisticado sistema de Escudo Antimisiles, dando apoyo y soporte territorial y logístico para los supuestos ataques estadounidenses hacia el norte de África y Oriente Medio. El PSOE se ha unido vergonzosamente al llamado Pacto Antiterrorista, validando los espurios planteamientos de la derecha, que esconden sus necesidades belicistas para encubrir el alto grado de apoyo al complejo militar-industrial, el único al que al parecer no le afecta la crisis, pues aumenta sus presupuestos año tras año.

Mientras sostienen “Somos la izquierda”, votan en el Parlamento Europeo el 75% de las propuestas con el Partido Popular, están a favor del fracking, y no se definen en cuanto al modelo energético que defienden, ni en cuanto a la Renta Básica Universal, ni en cuanto al modelo de fiscalidad progresiva, por citar sólo algunos aspectos y medidas fundamentales. Y mientras afirman “Somos la izquierda”, continúan sin luchar contra los enormes privilegios de la Iglesia Católica, ni apoyan las propuestas para ir migrando hacia un verdadero Estado Laico, que separe absolutamente el ámbito público (donde no se puede apoyar a ninguna confesión religiosa) del ámbito privado, donde cada cual es libre de profesar las creencias que estime convenientes. Y mientras dicen ser “la izquierda”, condenan en cuanto tienen oportunidad al régimen chavista en Venezuela, criminalizan a su Presidente Nicolás Maduro, declaran abiertamente que existen “presos políticos” en dicho país, y apoyan en sus violentos actos a la oposición venezolana. Si el PSOE fuera de verdad la izquierda, habría defendido sin fisuras (y esto también es extensivo para Podemos, cuyos líderes lo hacen pero con mucha tibieza) tanto la Revolución Bolivariana como la Revolución Cubana, por ser auténticos referentes del Socialismo del siglo XXI. Pero en cambio, en lugar de eso, sus dirigentes afirman vergonzosamente que tanto Chávez como Castro o Maduro son “dictadores”…Así nos va. Y en coherencia con todo lo anterior, en cuanto tienen la menor oportunidad, el PSOE, ese partido que se autoproclama “la izquierda” de este país, para consolidar su poder (que en realidad es lo único que le interesa), pacta con fuerzas políticas demagógicas y ultraliberales, tamizadas con un falso barniz de regeneración, que se definen engañosamente como “de centro”, como es Ciudadanos, de Albert Rivera.

Como estamos viendo, y aún se nos quedan otras muchas razones en el tintero, el eslógan “Somos la izquierda” es absolutamente falso. Es simplemente un eslógan propagandístico, otra herramienta de confusión para el electorado, porque si el “Somos la izquierda” fuera cierto para el PSOE, hace mucho tiempo que hubieran renegado de las instituciones europeas y sus mandatos, objetivos y programas, rebelándose claramente contra sus planes de acoso y derribo a las mayorías sociales, y su sistema de defensa del gran capital financiero y transnacional. Pero en vez de ello, tal y como hizo el ex Presidente Zapatero (“me cueste lo que me cueste” fueron sus palabras) defienden y capa y espada los dictados de estas macabras instituciones, y acatan sus perversas políticas, a sabiendas de que son las últimas responsables de tanta destrucción, pobreza y desigualdad. Por  tanto, que no nos vengan con milongas. Ser de izquierdas es algo mucho más complejo y extenso que defender a los homosexuales, atacar la violencia de género, o recuperar (parte de) la memoria histórica, asuntos que el PSOE ha abordado durante sus últimos años de gobierno, todos ellos de forma muy tímida, pero que relatan grandes avances sociales. Pero ser de izquierdas va mucho más allá. Ser la izquierda implica una constante denuncia contra el modelo económico responsable de las desigualdades, se manifieste éste como se manifieste, así como una decidida apuesta por la libertad y el reconocimiento de todos los derechos humanos, del resto de los animales y de la naturaleza. Porque hoy día ecologismo, feminismo, pacifismo, internacionalismo…, se dan la mano en sus respectivos ámbitos de actuación, pero sin renunciar a la propia base del marxismo, como sustento de toda la teoría y el método que desmonta el sistema de explotación y la lucha de clases. Si no se cree en todo ello, simplemente, no somos la izquierda.

Seremos otra cosa. Podremos ser progresistas (palabra utilizada como comodín de significante vacío o confuso muchas veces), pero no seremos la izquierda. La izquierda política hoy día es una amalgama de la base marxista con el resto de tendencias y disciplinas que han venido a completar y actualizar el ideario marxista, pero sin olvidarlo. Refrescándolo, pero sin traicionarlo. Denunciemos la falsedad del PSOE. Porque deformaciones y manipulaciones intelectuales tan intensas e importantes como éstas están contribuyendo no sólo al permanente engaño colectivo y al desprestigio de la política, sino que están poniendo su granito de arena para que entre todos tengamos que darle la razón a Francis Fukuyama cuando proclamaba abiertamente “el fin de las ideologías”. En un caso práctico y actual, por ejemplo, han contribuido a la configuración casi monocolor del nuevo Parlamento francés, dominado absolutamente por la coalición “En Marcha!” de Emmanuel Macron, a resultas, entre otros muchos factores, de un altísimo y vergonzoso porcentaje de abstención. Macron se define como aquí nuestro personaje Albert Rivera, es decir, “ni de izquierdas ni de derechas”, sino intentando hacer políticas “sensatas y útiles”. No nos dejemos engañar. El PSOE no es la izquierda, y las ideologías sirven para mucho. Sirven para no perder el norte, para no dejarse embaucar, para ser fieles en la construcción de un proyecto de país y del mundo, y sirven sobre todo para ofrecer coherencia, algo hoy día en claro declive. El PSOE continúa jugando en ese espacio electoral, coqueteando con él, en realidad destruyéndolo, porque lo que le importa es la manipulación del pueblo, para que éste continúe creyendo en su causa. Pero su causa, hoy día, la de toda la socialdemocracia devenida en social-liberalismo, no es otra que aderezar y suavizar el capitalismo, mediante mecanismos que puedan ilusionar a la gente, pero que en realidad, no cambian nada de lo sustancial. No hagamos caso. Si el PSOE fuera sincero, su eslógan debería ser: “NO Somos la izquierda”.

Rafael Silva, en Nueva Revolución

domingo, 15 de octubre de 2017

EDUCACIÓN PRESENTÓ EL PLAN DE FP EN LA RIBERA Y MAÑANA LO HARÁ EN TAFALLA

La ETI de Tudela acogió el pasado día 10 la presentación del Plan Estratégico de FP donde el Departamento de Educación reunió a representantes del mundo empresarial de la Ribera, así como a representantes de las instituciones de la zona y la comunidad educativa. Esta segunda jornada de participación y exposición pública del Plan de FP 2017-2020, se ha centrado en la presentación de la oferta educativa de FP que hace el Departamento en la Ribera, de la que la consejera de Educación María Solana ha destacado que es “variada y atractiva, con ciclos exclusivos en Navarra”. “Entendemos que la oferta que se hace desde los centros de FP de la Ribera es acorde a las necesidades de la zona”, ha subrayado Solana.

La consejera de Educación María Solana ha dado varios datos sobre la oferta de FP en la Ribera, donde “el conjunto de esta oferta da respuesta a una población de casi 7.000 personas entre 15 y 19 años y nos congratula saber que actualmente están matriculados en estos centros cerca de 1400 estudiantes”.

En ese sentido, el Departamento de Educación ha apostado otra vez por mantener el ciclo de Ecodiseño que oferta la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Corella, apuesta que quiere consolidar además con el inicio de la oferta de ciclos de grado medio de artes plásticas y diseño, con el ciclo de Asistencia al producto gráfico interactivo.

Y es que la Ribera cuenta con la mayor oferta de centro de FP en Navarra. Allí precisamente, en el CIP ETI, es donde se ha desarrollado la jornada de hoy. Actualmente la ETI cuenta con más de 1.000 alumnas y alumnos e imparte 2 ciclos de FP Especial, 4 de FP Básica, 10 ciclos de grado medio y 9 de grado superior, distribuidos en 11 Familias Profesionales.

“Durante esta legislatura, el CIP ETI ha sido un centro que ha tenido un aumento constante de oferta en los cursos académicos 16-17 y 17-18, y está previsto que continúe esta tendencia en los cursos 18-19 y 19-20”, ha afirmado Solana. De hecho en el curso 2017-2018 ha incrementado su oferta con el ciclo de grado superior de ‘Transporte y Logística’. “El crecimiento de los próximos cursos derivará de la aplicación del Plan Estratégico de Formación Profesional 2017-2020”.

Por otra parte, Solana no ha olvidado las ofertas de industrias alimentarias del centro IES EGA de San Adrián, ni el ciclo medio de ‘Producción agroecológica’ del IES Ribera del Arga de Peralta, que mantiene también la oferta de grado medio y superior de la familia profesional de ‘Instalación y Mantenimiento’, “necesaria para el tejido productivo de la zona. Además, se ha incrementado la oferta de ciclos de FP Básica, con un nuevo ciclo de FP Básica de Mantenimiento de Vehículos”, ha resumido.

Próxima presentación

El plan estratégico de FP 2017-2020, impulsado por el Departamento de Educación, pero en el que intervienen también los departamento de Desarrollo Económico, Derechos Sociales y Desarrollo Rural, Medioambiente y Administración Local, es un proyecto que ya ha transformado la oferta y el futuro de la formación profesional en Navarra, basado en los pilares de la propia formación profesional: formación del alumnado, calidad del empleo y desarrollo económico, y como no, cohesión territorial y de la ciudadanía navarra. De hecho, el número de alumnado que apuesta por la FP en Navarra sigue aumentando curso tras curso, acompañado eso sí del aumento de la oferta que desde el Servicio de Formación Profesional del Departamento se está llevando a cabo. Para el curso 2017-18 la oferta de FP se ha incrementado un 7,1%, el mayor incremento realizado nunca en Navarra.

El plan se encuentra ahora mismo en fase de exposición pública y la próxima cita será el día 17 de octubre en Tafalla.

Para consultar el plan, se puede acceder al Portal de Transparencia del Gobierno de Navarra: http://www.gobiernoabierto.navarra.es/es/participacion/procesos/plan-estrategico-formacion-profesional 

navarra.es

LA DIFÍCIL MARCHA ATRÁS

La semana más delicada de Puigdemont concluirá mañana con su respuesta al requerimiento de Rajoy. Está entre la espada y la pared. Si apuesta por blindar su unidad interna, el independentismo solo conservará el poder de la movilización social. Una carta clave, pero ante un operativo policial y judicial posiblemente más duro.
No sé si habrán tenido la oportunidad de observar una fotografía de Albert Gea, para Reuters, realizada el día de la comparecencia parlamentaria de Carles Puigdemont el pasado martes en el Parlament de Catalunya. El president de la Generalitat, visto de espaldas, sube las escalinatas del interior del edificio ante una nube de fotógrafos. En ese preciso instante, se encuentra a seis peldaños de alcanzar el rellano de la primera planta. Puigdemont se dirige a los despachos de la cámara con la sola compañía de un portafolios en la mano izquierda. Entre la elegancia neoclásica del edificio, la enorme expectación desatada y las escaleras con moqueta roja, podría tratarse de una estampa para cinéfilos. O sencillamente, la imagen del poder político, capaz de atraer todas las miradas. Sin embargo, bien mirado, la perspectiva de la fotografía empequeñece al president. Sus hombros cargados delatan la responsabilidad del momento, y sobre todo su soledad. Puigdemont camina solo. Solo ante el éxito o el fracaso, por mucho que gobierne un ejecutivo de coalición. Es la soledad del poder.
Ese peso de la responsabilidad, le estará acompañando a buen seguro durante este fin de semana, con presiones de todos los lados, entre las que no cabe olvidar, por cierto, el operativo de miles de policías apostados en el puerto de Barcelona. Puigdemont tomará una decisión colegiada, pero sabiendo que su nombre es el primero que se expone, incluso con posibles penas de prisión. Antes de repasar tres hipótesis sobre lo que puede pasar, es importante recordar que el requerimiento del Gobierno español al presidente de la “Generalidad”, consta de dos posibles tiempos. El primero, cuyo plazo expira el lunes, debe responder sobre si el Govern “ha declarado la independencia”. Un sí o un no, no más. “Cualquier contestación distinta a una respuesta afirmativa o negativa se considerará confirmación”, dice el documento. Así que la tesis de Enric Juliana de que estamos ante una “independencia enunciada, no declarada” no valdría como respuesta. En caso de confirmación por activa o pasiva, de haberse declarado durante unos segundos la independencia se ordenaría “el cese de cualquier actuación dirigida a la promoción, avance o culminación del denominado proceso constituyente”, con plazo máximo hasta el jueves. Dicho esto, abordemos tres escenarios:
REPLIEGUE DE POSICIONES. Si Puigdemont contesta con un no, se abrirían dos variables. La primera sería explorar si lo que dijo Rajoy en su réplica en el Congreso a Aitor Esteban es cierto. Esto es, un no sin necesidad de rectificar los planes independentistas. Su “no podemos renunciar a lo que pensamos” entendido en ambas direcciones. Tirar de tacticismo incierto; nadar y comprobar si el gobierno permite guardar la ropa. Un repliegue estratégico que llevase a unas nuevas elecciones, o simplemente aplazase durante dos semanas el conflicto, para cargarse por ambas partes de razones. Por lo tanto, un escenario difícilmente previsible, sobre todo el que no llevase a elecciones; devolvería la pelota al Gobierno, que tiene sus propias presiones para acelerar. Si la Generalitat, por pragmatismo, dijera que la independencia no se declaró el martes, al Govern más pronto que tarde se le haría obrar en consecuencia.
Un no sin rectificación difícilmente evitaría la aplicación del 155, pero es que ni siquiera un no a cinco años de procés evitaría multas y posibles penas de prisión. Recordemos que precisamente este mismo lunes vuelven a declarar el major Trapero, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, y en la corte hay quien ya da por segura algún ingreso en prisión. En ese escenario, lo más previsible es una respuesta elaborada de Carles Puigdemont, que el Gobierno entenderá como una confirmación de la declaración de independencia. La rectificación total es descartable por completo: la renuncia a la independencia sonaría a sinsentido, y provocaría una decepción gigantesca en parte de la sociedad catalana, que el 1 de octubre se jugó el tipo. Dinamitaría toda la credibilidad de Puigdemont, y terminaría de arruinar las expectativas electorales del PDeCAT. “Nadie puede en este momento tirar hacia atrás”, me dice un periodista, y es que en política como en todo, aparte de lo imprevisible está la lógica.

CONVOCATORIA DE ELECCIONES POR PUIGDEMONT. Opción no exenta de riesgos para el Govern, salvo en caso de garantía sólida de mediación. La primera incógnita sería la propia fórmula y el cartel electoral con el que concurriría la actual JuntsxSí. Unas nuevas elecciones con carácter plebiscitario podrían sumir en una decepción al independentismo, que no viese colmadas sus expectativas, quebrase definitivamente la sintonía de la CUP, y volviese a la senda de lo que se ha denominado procesismo. Rajoy las podría hacer coincidir con unas Generales y el Estado también podría suspender a políticos o partidos, y en definitiva activar el 155, en una derrota en diferido para los independentistas. Que Gobierno, PSOE y Ciudadanos vean las elecciones como una salida es un mal síntoma para el soberanismo. En los últimos días, la hipótesis plurinacional ha encogido en el Estado, si alguna vez tuvo predicamento. El nacionalismo español más involutivo se siente en forma.

INTERVENCIÓN DE LA AUTONOMÍA. Un sí, o cualquier respuesta que el Gobierno entienda como una confirmación, activaría del todo el 155, lo cual devolvería la movilización a la calle, y entraríamos en un contexto represivo imprevisible. Es de sobra conocida la capacidad del PP de volver a recomponer el independentismo cuando sufre fatiga de materiales o problemas de cohesión interna. Hay un centralismo ahora reforzado por Ciudadanos y sectores del PSOE que desea poner patas arriba la autonomía. ¿Durante cuánto tiempo? ¿Hasta qué grado de conflicto? Se trata de un momento inédito en el que bajo el marco del golpismo que ya se viene manejando, el Estado criminalizaría a la mayoría de la sociedad catalana, incluido Podemos, antes de convocar unas elecciones autonómicas. En esa situación, la duda es si se activaría la independencia.

Domingo de vísperas, por tanto. Horas serias en ciernes.

Jesús Barcos, en Diario de Noticias

jueves, 12 de octubre de 2017

7 DATOS QUE DEMUESTRAN QUE EL GOBIERNO DEL CAMBIO CUIDA A LA RIBERA MEJOR QUE UPN

Los parlamentarios de Geroa Bai Koldo Martínez y Rafa Eraso demostraron anteayer en Tudela que las políticas del Gobierno del cambio respecto a La Ribera dejan atrás al postureo de los ejecutivos de UPN, cuya mayor labor era integrar en sus filas a silentes dirigentes dirigentes riberos que callaban ante el decaimiento de la antigua Merindad de Tudela. Cierto es que UPN hoy en día sigue con su obsesivo discurso identitario, que contrasta con las verdades que se atisban a través de los datos objetivos:

1- Se ha aumentado el presupuesto de salud para la comarca en ni más ni menos que un 36%. También se ha evitado el desmantelamiento iniciado bajo el Gobierno de UPN del Hospital Reina Sofía. Esto no tiene nada que ver con el euskera.

2- El descenso del paro en La Ribera ha caído un 12% en el último año, dos puntos por encima de la media navarra y cuatro por encima de la estatal. Esto no tiene nada que ver con el euskera.

3- Se ha aumentado en un 64% el dinero en financiar los Servicios Sociales riberos. Esto no tiene nada que ver con el euskera.

4- Ha crecido en más de un 300% el empleo social protegido en La Ribera. Esto no tiene nada que ver con el euskera.

5- SODENA ha apoyado proyectos de empresas riberas como Vectia, Jofemar, Dynamobel y Segura Taylor. Esto no tiene nada que ver con el euskera.

6- El departamento de Educación de Gobierno de Navarra ha apoyado la construcción de un instituto de ESO en Castejón, la ampliación del de Cintruénigo y la proyección para que Ribaforada, Fustiñana y Cabanillas cuenten con uno propio en 2019. Esto no tiene nada que ver con el euskera.

7- El 35% de la financiación para PYMES va a manos de empresas riberas, dato que sigue en crecimiento.

Y esto tampoco nada tiene que ver con el euskera, lengua que algunos intentan utilizar como munición maliciosa, síntoma del bandazo de la derecha autoproclamada navarrista: en apenas 80 años han pasado de defender la cultura vasca como propia y el Estatuto vasco-navarro, amén de presentarse a las elecciones del brazo con el PNV, a convertirse en una folclórica sucursal madrileña vascófoba que exhibe con orgullo el el título de regionalista, eufemismo hallado por la derecha española para que diversas filiales no se tengan que avergonzar de la falta de interés hacia la rojigualda que existe en muchos antiguos Estados conquistados por las armas por Castilla. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

CATALUNYA/CATALUÑA DESDE NAVARRA/NAFARROA

En los últimos meses la cuestión catalana ha ido ocupando el centro de la agenda política y social; tanto allí, en Catalunya, como en Navarra, o en el conjunto del Estado. La vía elegida por la mayoría del Parlament y la respuesta obtenida por el Gobierno español y el propio Rey, han desembocado en una situación que interpela a los agentes políticos de Navarra, y a la que queremos responder con claridad como militantes de Geroa Bai. 
A la sombra de la cuestión catalana, se han ido manifestando una vez más los diferentes anhelos de profundización del autogobierno en otros pueblos, así como los diferentes proyectos para organizar el Estado español. Y van apareciendo cada vez con más fuerza propuestas, reflexiones y en ciertos casos reacciones autoritarias, lo que da como resultado un amplio campo de posibles opciones, desde una recentralización y un Estado español más uniforme, hasta propuestas que incluyan el ejercicio del derecho a la autodeterminación o encaminadas hacia un Estado federal. Desde Geroa Bai queremos responder a preguntas hoy latentes en la sociedad navarra: 
1.- Defender nuestro autogobierno desde el consenso básico entre navarros y navarras. Venimos insistiendo en elevar al terreno de lo político ”la coexistencia natural de identidades en la forma de vivir y proyectar la navarridad”, algo que ya existe en la relación de calle entre navarros y navarras. Sin supremacismos ni exclusiones de antaño, y con integración de identidades. Pero también lo venimos advirtiendo. En los últimos años se está dando en las élites madrileñas un proceso involucionista de carácter recentralizador y unificador en la forma de organizarse el Estado. El proceso recentralizador afectaría a alguna de las competencias exclusivas de Navarra, y el proceso unificador al carácter singular de nuestra foralidad y al Convenio Económico. Estamos firmemente convencidos de que la inmensa mayoría de la sociedad navarra desea mantener las características de nuestro autogobierno y nuestra foralidad. Creemos que es un consenso básico en Navarra por encima de los partidos que debemos consolidar, independientemente de que existamos fuerzas políticas que tengamos mayores aspiraciones de autogobierno que otras. Así mismo Navarra y toda la Vasconia foral debemos mirar qué lugar deseamos ocupar en la nueva Europa en la que los estados miembros van cediendo políticas que les eran propias (moneda, política financiera, medioambiental, energética,…). Un horizonte común europeo para nuestro autogobierno que la presidenta Barkos ha explicitado en sus últimas intervenciones. 
2.- Respetar las decisiones de los demás si queremos ser respetados como sociedad. En el marco del debate catalán, en Navarra tenemos de todo: desde UPN que, en defensa del soberanismo español, propone que Navarra intervenga contra decisiones tomadas o que se puedan tomar en Catalunya, hasta quienes pretenden emular la vía catalana entre nosotros. Por una parte a las navarras y navarros que representamos no nos gustaría que nos dijeran desde fuera lo que tenemos que hacer en Navarra. La propia Sobrecarta o Pase Foral nos defendía históricamente de imposiciones de cortes y reinos ajenos a Navarra y su voluntad. Que no cuenten con nosotros para decirle a la sociedad catalana lo que tiene que hacer con el futuro de su Comunidad. Y por otra parte no creemos que en Navarra debamos seguir la vía catalana. Ni Catalunya tiene nuestro modelo de autogobierno, ni osaríamos entrometernos para que sigan la vía navarra. 
3.- Solidaridad con la sociedad catalana y con las vías de diálogo y mediación. A la sociedad catalana se le prometió que se respetaría el Estatut que saliera de su Parlament. Apoyado por más del 80% de los votos, y después del “afeitao” del PSOE, aceptaron un acuerdo que volvió al Parlament y fue aprobado en referéndum legal por la sociedad catalana en Junio de 2006. Posteriormente, y gracias a una denuncia del PP, el Tribunal Constitucional inhabilitó parte del articulado refrendado por el pueblo catalán. ¿Somos conscientes de que Cataluña es la única Comunidad Autónoma cuyo estatuto refrendado ha sido podado por un tribunal cuyos miembros se eligen de acuerdo a las mayorías parlamentarias españolas? Pregúntate antes de seguir ¿Cómo reaccionaríamos en Navarra si nos cercenaran nuestro autogobierno o eliminaran nuestra foralidad financiero-fiscal? Por eso nos declaramos firmemente solidarios con la sociedad catalana, y partidarios del diálogo y la mediación para evitar el “choque de trenes” al que la actual situación nos está llevando. Por muy difícil que sea, como señala Daniel Innerarity, porque, “las fuerzas del independentismo eran insuficientes para conseguir la independencia, pero suficientes como para el Estado se lo tomara en serio. Se debe pactar cuando los números del adversario no son ni abrumadores ni despreciables. No estamos ni ante un fenómeno de aclamación ni ante un suflé.“ 
Nunca habrá sido tan importante para que la sociedad catalana recupere su diálogo interno y su capacidad para construir proyectos comunes, la propia capacidad de la sociedad española para responder al gran reto de la propia organización territorial del Estado. Los sentimientos identitarios no pueden ni negarse ni imponerse; en España hay un arco iris de identidades, y estaremos ante un error histórico si no se aborda este tema desde el respeto y la libertad, asumiendo la diversidad como un valor enriquecedor que posibilite la construcción de una sociedad plural, amable, creativa, abierta y tolerante. La España de “La Pepa” o de Cánovas, referentes intelectuales del nacionalismo español, nunca perdió la soberbia de la uniformidad. El guiño de la Transición y la Constitución del 78 a la diversidad fue seguido en los años siguientes de loapas, recursos y sobredimensión del trabajo de los “abogados del estado”. Sin embargo la realidad sociológica española del siglo XXI ya no soporta los corsés ideados en los siglos XIX y XX. Y esto ya no es porque sea un clamor en Cataluya o Vasconia; es que tampoco lo entienden las generaciones jóvenes de cualquier otro lugar del Estado. Por eso estamos convencidos de que nuestro compromiso por el diálogo y la mediación es la pequeña aportación que como ciudadadanas y ciudadanos de Navarra podemos hacer a la causa de la libertad y la convivencia en la sociedad catalana y en la sociedad española.

Ana Ansa, Iosu Janices, Juana García, Ana Vilches, Armando Redondo, Esther Cremaes y Joseba Orduña (Ejecutiva ZBN), Koldo Martínez (parlamentario) y Jabier Arakama, miembros de Zabaltzen (asociación política integrada en Geroa Bai)