miércoles, 10 de agosto de 2011

SON FRANQUISTAS Y ESTÁN ORGULLOSOS

El pueblo de Poyales del Hoyo (Ávila) ha sido noticia estos días porque el alcalde, del PP, ha ordenado desenterrar los restos de diez vecinos fusilados por los franquistas para llevarlos otra vez a la misma fosa común en la que los apilaron sus asesinos. Todo un retrato del carácter fascista de algunos políticos -y ciudadanos- españoles, que precisamente era ensalzado este fin de semana en «La Razón». Y es que este diario publicó el domingo un reportaje en el que en tono laudatorio hablaba de otra localidad abulense, Navalperal de Pinares, de la que afirmaba en su titular que es «El pueblo que resiste a la Memoria Histórica». Según destacaba el diario de la extrema derecha, este municipio «conserva un amplio callejero franquista pese a la amenaza de retirada de subvenciones». Que al autor del publirreportaje de este pueblo tan facha sólo le faltaba añadir «¡qué valientes!».

Explicaba el plumilla que «un breve paseo por sus calles será suficiente para encontrar la avenida del Caudillo en el centro mismo del pueblo, las plazas contiguas del general Mola y de Onésimo Redondo, la avenida del 18 de julio o la calle del 8 de octubre. Incluso, si visita el Consistorio de la localidad, no tendrá dificultades para ver el escudo preconstitucional en la vidriera que lo preside». Vamos, que más que un pueblo es un museo de los horrores. Pero no crean que al periodista le incomodaba la visita. Al contrario, destacaba que más de cuatro años después de que se aprobara la Ley de Memoria Histórica esta localidad de mil habitantes «se resiste como pocos al polémico texto, pese a las presiones de las asociaciones memorialistas». Pero claro, el alcalde, José Luis Bartolomé, también del PP, se defendía -es un decir- y explicaba que «es más preocupante que la gente acampe a sus anchas en la Puerta del Sol, que en el País Vasco se retiren banderas españolas o que se destrocen capillas católicas en la universidad». Estos son más franquistas que Arias Navarro y además están orgullosos de serlo. Para que luego algunos vayan dando lecciones de democracia por estos pagos. Eso sí, lo mejor de todo es que el PSOE gobernó ocho años en ese pueblo y no cambió el nombre a ninguna de las calles. ¡Qué nivel Maribel!

Maite Soroa (Boltxe Kolektiboa)

No hay comentarios: